Análisis
Reflexiones
El Error de Gladys Merlín
| El Error de Gladys Merlín |
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| Escrito por Samuel Pérez García | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Página 1 de 2 ![]() Gladys Merlín Alor, alcaldesa de Cosoleacaque -El poder tras el trono, ayuda al de atrás no al de adelante. Cosoleacaque con cuatro presidentes. - Ganar es la misión, no echar a perder. No promover la elección democrática de los “Delegados” en las colonias de Cosoleacaque y en su lugar designar a “Jefes de Manzana”, constituye un error político que tarde o temprano puede ser un punto que aglutine la inconformidad en este Municipio. Resulta que hasta antes de 1994 quienes representaban al ayuntamiento en las colonias eran militantes políticos del PRI designados por el presidente municipal, que siempre era un priísta distinguido: Heliodoro Merlín(1985-1988), Orlando Cadena (1989-1991) y Rafael Merlín (1992-1994). Eran los tiempos en que en todo el país el PRI se llevaba el carro completo. Pero a partir del proceso democratizador de 1994 que se vive en Veracruz, cuando el PRD empieza a ser partido en el poder, en Cosoleacaque se comienza a vivir la democracia como una forma personal de convivencia ciudadana. Le correspondió a Darío Aburto Perdomo (1994-1997) realizar esa primera experiencia, que después continuó Román García(1998-2000) siguió Darío Aburto (2001-2004) en la tercera ocasión y la continuó Cuauhtémoc Cadena (2005-2007) en el periodo que antecede a Gladis Merlín. Pero ahora, en lugar de continuar con la tradición democrática, en las colonias se decidió por la designación de militantes priístas para que funjan como Jefes de Manzanas, que bien visto el asunto, son personas, muchas a veces, que no son ni siquiera líderes políticos de ese partido, acaso borreguitos que si no balan, es porque Dios es misericordioso y se apiadó de ellos para que en lugar de caminar en cuatro patas lo hagan en dos. Cunde ya la inconformidad en algunos centros de población, aunque hasta ahora es soterrada. Pero como el cáncer así comienza, del mismo modo puede pasar con esto de la designación de los jefes de manzana. Sin embargo, es cierto también que la elección democrática de Delegados no está amparado con ninguna ley estatal o municipal, pero del mismo pie cojea la designación de los Jefes de manzana. A pesar de que la presidenta diga ampararse en la ley del municipio libre, en el articulado 8 del capítulo III referente al territorio municipal, donde se divide al municipio en Cabecera, centro donde reside el ayuntamiento; la manzana; constituida por la “superficie del terreno urbano delimitado por vía pública donde residirá el jefe de manzana”; las congregaciones, que es un área urbana y rural donde reside el agente municipal, así como la ranchería que se constituye con una porción de población del área rural de una congregación”. Eso dice ese artículo 8, pero no habla de las colonias. Y en Cosoleacaque hay una cabecera municipal del mismo nombre, constituido por cuatro barrios perfectamente delimitados alrededor de donde está asentado el Palacio de Gobierno. Esos barrios constituyen las manzanas, o cada barrio puede tener muchas manzanitas. Pero en el caso de las colonias que están a varios kilómetros de distancia de la cabecera municipal, no son manzanas. La denominación de colonia como asentamiento de población, que si bien pertenece al municipio, no está reglamentado por la ley, constituye el problema a debatir. La visión que se tuvo en 1994 y los años subsiguientes, al decidir por vía electoral secreta y universal a un representante comunitario, fue una salida política que pudo atemperar los reclamos de la ciudadanía por ser atendidos en sus demandas urgentes. Eso constituyó una práctica que se hizo uso y costumbre que no fácilmente puede echarse abajo, cuando la elección en Cosoleacaque fue una diferencia mínima en votación (PRI: 13,034; PRD 11,740). Por eso la decisión del Cabildo de Cosoleacque, vía Gladis Merlín, de no convocar a la elección democrática del Delegado puede ser la chispa que incendie la pradera de Cosoleacaque. Un punto flaco al cual habrá que ponerle atención, porque –a pesar del divisionismo del principal partido de oposición en el municipio- dicho reclamo no es de un solo partido, el PRD, sino de muchos priístas que también quieren estar en el juego político de próximas sucesiones. Pero este error de Gladis llama la atención no por la inexperiencia con que actúa, sino porque atrás de ella se encuentra Heliodoro Merlín Alor, viejo zorro de la política, al cual creo que está cerrando los ojos, bien por la vejez o bien porque ese rasgo que tiene el poder: obnubilar la vista cuando se goza de él. O tal vez por aquello que en mis clases de Historia leí alguna vez en algún libro de teoría política: La historia nunca se repite y si lo hace, aparece como tragedia. Esto significa que nunca es bueno regresar al mismo puesto dos veces, pues si la primera vez se accede como triunfador y el pueblo vitorea al nuevo gobernante, en la segunda se accede igual, pero el pueblo ve en ese gobernante más ambición que ideal. A Darío Aburto ya le tocó vivir esa experiencia, le toca ahora a Don Heliodoro de manera indirecta, porque nadie en el pueblo cree o siente que sea Gladis Merlín la que gobierna. Las decisiones, esas que deciden la vida de todo un conglomerado no las toma la presidenta ni su equipo. Recuerdo una imagen en Acayucan en la época de Fabiola Vázquez Saut y su padre Cirilo Vázquez. El foco de atención era Cirilo no la hija, la pobre hija que se la pasaba en su escritorio de Presidenta atendiendo asuntos menores, porque en aquellos problemáticos era Cirilo quien tomaba la decisión. Por voz de la hija hablaba Cirilo. Igual pasa en Cosoleacaque. Decidir la no elección democrática de los Delegados en las Colonias por temor a perder esos centros de poder ciudadano no fue producto de la autonomía pensante de la señora presidenta, sino de la razón de Heliodoro Merlín que obnubiló la inteligencia de la hija a la hora de decidir. Por eso y por otros sucesos corre la voz popular que Cosoleacaque es el único municipio que tiene en su palacio de gobierno cuatro presidentes: El primero y más importante: Heliodoro Merlín Alor; el segundo Gladis Merlín Castro; el tercero, Rafael Merlín Alor; y el cuarto, Darío Aburto Perdomo, en ese orden de importancia. Pero regresemos al caso de la no elección de los Delegados en las colonias. Creer que se asegura la no protesta ciudadana designando exclusivamente a gente del propio partido de quien gobierna, resulta un error infantil, más si en quienes recayó el ungimiento no son líderes políticos. Haberlo hecho así abona la inconformidad y pone en la mesa la oportunidad de desestabilizar al gobierno constituido. Que la señora presidente no empiece, entonces, a ver moros en la costa de Cosoleacaque, movido por sus aviesos adversarios. Pues el peor adversario de un político no es quien enarbola otra bandera, sino tomar una mala decisión y cerrar la razón y los sentidos para no oír y no ver lo que realmente pasa. Si en Cosoleacaque existe la práctica por uso y costumbre de nombrar Delegado, debió hacerse, y después negociar con quienes surjan de esa elección. Cada líder tiene un valor y cada colonia una necesidad. Para calmar los ímpetus oposicionistas, no hay mejor estrategia que la negociación, pero no la traba de negar la participación para que esos centros de población decidan su rumbo y su destino. La democracia en Cosoleacaque no puede detenerse por ese temor a los contrarios. El político que le teme a sus opositores, mejor que cierre el changarro y se dedique a otra cosa. El buen político hace de enemigo el mejor amigo. Porque como dijera el filósofo Nietzsche: “El hombre del conocimiento no sólo tiene que amar a sus enemigos sino odiar a sus amigos”. ¿Qué significa esto? Sencillo: los enemigos ofrecen un panorama de lo que realidad es, en cambio, los amigos para quedar bien, chocholean demasiado y no dejan que entre a funcionar la inteligencia. Por eso en Cosoleacaque la mejor manera de convivencia con la oposición, es abrir la oportunidad para que las colonias decidan quienes lo deben representar ante el gobierno municipal y no que les impongan al mejor estilo porfirista, a quienes ni siquiera conocen. Por eso este llamado a la presidenta municipal para que use su inteligencia y reconsidere esa decisión de acabar con la democracia en Cosoleacaque. Con esa práctica de no elegir en las colonias a los representantes comunitarios, está echando por la borda la imagen de cambio que reflejó en su toma de posesión. Hágase en usted la luz, porque que el poder tras el trono, sirve al de atrás, pero no al de adelante. Llámese padre, hermano o amigo. Si la flama alumbra no es a causa de la noche sino por su propia naturaleza de ser luz. Enmiende ese error, que es como una mancha amarilla en su vestido rojo. Para quitársela no use thinner porque lo decolora. Esa sustancia le quita lo amarillo, pero a cambio de que ese vestido ya no se lo pueda volver a poner. Mejor use la negociación y en ese proceso las banderas se caen, el esfuerzo se junta y abona el terreno político para futuras empresas. Gana el pueblo y gana usted. Ganar es la misión, no echar a perder. Add as favourites (12) | Cite este artículo en su sitio | Views: 249
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